
Es fácil percibir en el aire que se vienen semanas vertiginosas en lo político y, por ende, en lo mediático. La investigación presentada por la presidenta el martes pasado sobre la historia de papel prensa, en un despliegue discursivo contundente, parece iniciar una cadena de hechos que es difícil prever donde terminará, pero que entusiasma.
Los documentos, que son de conocimiento público, hablan de una unión oscura entre Clarín, La Nación y la junta militar, en 1976, para quedarse con la única empresa nacional que produce el papel de diario. Hablan del robo a una familia de las acciones de la empresa, en medio de torturas, de violaciones, de secuestros y de muertes. Dicen que a partir de ese momento, Clarín y La Nación quedaron al frente del monopolio del papel en la Argentina, vendiéndolo mas caro al resto de las empresas y comprándolo a precios irrisorios en las suyas, fundiendo así a muchos periódicos a lo largo de estos años. Muestran que el Estado, que también es parte de la empresa, fue dejado de lado totalmente, sin tener intervención ni acceso a los libros de esta.
Por lo que se ve, una historia fuerte y oscura. Lo que uno inmediatamente piensa es que no hay otra respuesta posible que pedir que se investigue esta denuncia, y que se haga justicia, y pronto. Sin embargo, la oposición sigue defraudando. Automáticamente se pusieron en contra. Denunciaron que esto es falso, que es un invento del gobierno, que los testimonios mienten, que una mujer que se sabe fue violada, secuestrada y torturada, aparece treinta años después para contar una historia que no es cierta.¿Por qué no les interesa que se investigue semejante historia? ¿Por qué ya tomaron partido? ¿Por qué una vez mas se ponen en contra de una causa que parece tan justa?
La respuesta parece ser fácil, y es la misma para todas las preguntas. Porque defienden los intereses de las empresas, porque están en contra del pueblo, porque son serviles a los multimedios, porque no tienen nivel.
La presidenta presentó un proyecto que propone el mismo precio de papel para todos los diarios, declara el papel como bien público y crea una comisión que regule esta actividad. Envió el proyecto y los documentos al Congreso (donde no tiene un número favorable) y a la Justicia. ¡Sin embargo ellos dicen que el gobierno atenta contra la libertad de expresión! Es indignante.
A pesar de lo triste de esta historia, y del poder siniestro que se adivina escondido detrás de la oposición, decía al principio que estos hechos entusiasman.
Entusiasman porque estamos viviendo una época donde cada vez se hace mas difícil no involucrarse, y no tomar partido. Ya es ridículo aquel argumento de que los políticos son todos iguales, de que da lo mismo un gobierno que otro. Por primera vez se están desenmascarando poderes ocultos, que estuvieron protegidos por el sector político durante años. Y da la impresión de que si queremos torcer la historia, es ahora, o nunca. Por eso muchachos, a apoyar, desde donde podamos. Que no se nos pase el momento de cambiar las cosas, y no nos demos cuenta
Los documentos, que son de conocimiento público, hablan de una unión oscura entre Clarín, La Nación y la junta militar, en 1976, para quedarse con la única empresa nacional que produce el papel de diario. Hablan del robo a una familia de las acciones de la empresa, en medio de torturas, de violaciones, de secuestros y de muertes. Dicen que a partir de ese momento, Clarín y La Nación quedaron al frente del monopolio del papel en la Argentina, vendiéndolo mas caro al resto de las empresas y comprándolo a precios irrisorios en las suyas, fundiendo así a muchos periódicos a lo largo de estos años. Muestran que el Estado, que también es parte de la empresa, fue dejado de lado totalmente, sin tener intervención ni acceso a los libros de esta.
Por lo que se ve, una historia fuerte y oscura. Lo que uno inmediatamente piensa es que no hay otra respuesta posible que pedir que se investigue esta denuncia, y que se haga justicia, y pronto. Sin embargo, la oposición sigue defraudando. Automáticamente se pusieron en contra. Denunciaron que esto es falso, que es un invento del gobierno, que los testimonios mienten, que una mujer que se sabe fue violada, secuestrada y torturada, aparece treinta años después para contar una historia que no es cierta.¿Por qué no les interesa que se investigue semejante historia? ¿Por qué ya tomaron partido? ¿Por qué una vez mas se ponen en contra de una causa que parece tan justa?
La respuesta parece ser fácil, y es la misma para todas las preguntas. Porque defienden los intereses de las empresas, porque están en contra del pueblo, porque son serviles a los multimedios, porque no tienen nivel.
La presidenta presentó un proyecto que propone el mismo precio de papel para todos los diarios, declara el papel como bien público y crea una comisión que regule esta actividad. Envió el proyecto y los documentos al Congreso (donde no tiene un número favorable) y a la Justicia. ¡Sin embargo ellos dicen que el gobierno atenta contra la libertad de expresión! Es indignante.
A pesar de lo triste de esta historia, y del poder siniestro que se adivina escondido detrás de la oposición, decía al principio que estos hechos entusiasman.
Entusiasman porque estamos viviendo una época donde cada vez se hace mas difícil no involucrarse, y no tomar partido. Ya es ridículo aquel argumento de que los políticos son todos iguales, de que da lo mismo un gobierno que otro. Por primera vez se están desenmascarando poderes ocultos, que estuvieron protegidos por el sector político durante años. Y da la impresión de que si queremos torcer la historia, es ahora, o nunca. Por eso muchachos, a apoyar, desde donde podamos. Que no se nos pase el momento de cambiar las cosas, y no nos demos cuenta