martes, 16 de noviembre de 2010

Presupuesto 2011: ¿Quien debe armarlo?


Es lógico e inapelable que exista la oposición. Si no hubiera un grupo que se enfrente al gobierno (de turno, sea el que sea) estaría en problemas la democracia. Pero ésta oposición me hartó, no la aguanto más.
El tema es complejo: en la oposición hay partidos y personas de izquierda, de derecha, supuestos progresistas, conservadores, jóvenes, viejos, gente que proviene de sectores tradicionales, otros de sectores trabajadores; es decir, hay una suficiente diversidad en su conformación como para dar lugar a debates y posiciones interesantes. Sin embargo esto no sucede. Todo el arco opositor está marcado principalmente por un factor común, que da como resultado una oposición mediocre, conservadora, que atrasa. Me refiero al odio casi irracional, casi enfermizo que muestran hacia el gobierno y todo lo que de él se desprende. Este odio, este lugar de estar en contra de todo los ha enfermado, los ha debilitado, los ha vuelto locos, y pareciera que cada vez se les hace más difícil encontrar un rumbo. La maniobra del miércoles pasado, cuando el gobierno intentaba votar el presupuesto de 2011 fue una nueva muestra de inmadurez y de bajeza moral e intelectual.
Desde la vuelta de la democracia, todos los gobiernos tuvieron la aprobación de su presupuesto en el congreso. Sí, todos, incluso cuando no tuvieron mayoría en las cámaras, como sucede ahora. Es que se trata de un “código político”, de una especie de acuerdo tácito: se supone que (en este sistema presidencialista) uno elige al presidente para que gobierne y administre el estado, entonces pareciera ser el gobierno el más indicado para elegir en que gastar la plata. ¿Por qué habríamos de vivir bajo el presupuesto que arma un sujeto como Prat Gay, que salió tercero en Capital Federal? ¿Por qué Biblita Carrió habría de dirigir las finanzas del estado?
Sin embargo, ahí estuvo la oposición, para seguir demostrando que, una vez más, no está a la altura de las circunstancias. Montaron un circo en el que dos diputadas denunciaron en plena sesión haber sido sobornadas por el gobierno. Carrió acusó directamente a Aníbal Fernández de apretar a los diputados, y todo esto…¡sin ninguna prueba! La menos despierta de las diputadas querellantes, dijo haber recibido un mensaje de texto del jefe de gabinete ofreciéndole cosas a cambio de su voto. ¿Por qué los medios se perdieron de mostrar tamaño mensaje? ¿Será porque no existe?
Toda esta escena, con el sonido del Clarín de fondo, ambientando los acontecimientos. Fue mucha casualidad que TN (Todos Nerviosos, o Todo Negativo, habría que averiguar), que no estaba transmitiendo la sesión, retomara las imágenes desde el congreso justo en el momento que se iniciaban las denuncias y el griterío (dos y pico de la mañana a todo esto). Después del escándalo y del agresivo e infundado discurso de Carrió, la sesión dio un giro. Varios que parecían que iban a votar a favor, se esfumaron, otros se dieron vuelta, otros propusieron posponer la votación y revisar el presupuesto.
Tristemente la operación político-mediática fue positiva, al menos por una semana.
Quedará ver qué sucede este Miércoles, donde parece que el bloque oficialista va a intentar votar nuevamente el presupuesto.
Veremos si la oposición actúa de manera ética por una vez. Si dejan de tenerle miedo a la presión mediática, a la presión política de un personaje rancio y acabado, como Elisa Carrió. Habrá que ver si dejan de lado la mezquindad política y le facilitan las cosas a un gobierno que viene sosteniendo un crecimiento y manteniendo un rumbo coherente.
Si deciden seguir en su penosa posición, tenemos la tranquilidad que transmitió hoy la presidenta en cadena nacional, donde dijo tener todos los instrumentos legales y constitucionales para seguir conduciendo a la nación en este proyecto de país y no en otro. Este proyecto de crecimiento sostenido, de inclusión, de alegría. No aquel que ya conocimos, de desempleo, de sometimiento y de miseria, en el que nos hundieron muchos de los que hoy quieren obstaculizar las acciones de la Presidenta.

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